No se puede analizar el mundo desde la misma dualidad que lo crea

Por Norma Pimienta

Una mosca no puede entender cómo hace el perro para mover su cola; del mismo modo, hoy estamos mirando el mundo desde una concepción dimensional inferior que no puede explicarlo.

Pretender explicar las circunstancias actuales en las que se desenvuelve el mundo desde el paradigma epistemológico viejo es no sólo un error, sino un acto de supina ignorancia espiritual. Lo primero a hacer es abrirse a otras posibilidades, por ejemplo, comenzar a considerar que con el herramental cognoscitivo que tenemos no nos alcanza para explicar nada: ni la Causa del coronavirus; ni el derrumbe financiero global, en ciernes; ni los cambios estructurales de la vida laboral, a partir de ahora; ni los reacomodamientos planetarios a nivel electromagnético; ni la caída estrepitosa de los liderazgos, en un futuro próximo; ni nada de lo que ya no volverá ser como antes.

¿Qué puede haber provocado tantos cambios “imprevistos” en tan poco tiempo? Cualquier análisis que se escucha o se lee, adolece de perspectiva lógica y solo esgrime argumentos falsos, por obsolescencia interpretativa. Es natural: hemos vivido inmersos en un modo de interpretar la realidad, y es eso, precisamente, lo que ha cambiado. Tenía que ocurrir un hecho de magnitud inédita para toda la humanidad para que el ser humano comprendiera, de una vez, que la historia estaba cambiando. Hubo avisos, por ejemplo: el cambio climático, la epidemia de depresión y cáncer en el mundo, la desigualdad, entre otros aspectos. Y mientras los intelectuales, filósofos, analistas internacionales, economistas y psicólogos intentaban explicar y aconsejar desde la misma dualidad que veían, el mundo se nos vino encima.

Situarse en otro esquema cognoscitivo de abordaje para el análisis, supone colocarse “dentro” del problema, y no fuera. Todo lo que está ocurriendo en este momento en alguna parte del mundo es reflejo de la interioridad de cada uno de los habitantes del planeta. La fractalidad ha sido muy bien explicada por la ciencia cuántica y hoy la estamos experimentando, cada uno encerrado en su casa, sintiéndose parte de una humanidad sufriente (por autosimilitud, observo en el otro aquella parte mía que me refleja, y es idéntica a mí).

Durante milenios, los seres humanos transcurrimos nuestras vidas entre lágrimas y suspiros: heridas emocionales viejas recurrentes, vida tras vida, fueron fracturando nuestra experiencia. Nos sentimos “niños abandonados/heridos” durante eones; nos situamos en el rol de victima/victimario, alternadamente; nos sometimos o dominamos, dependiendo de la circunstancia a aprender y nos negamos la posibilidad de ser felices en libertad plena. Evolucionamos en busca de la libertad, siempre. Revoluciones, tragedias, guerras, levantamientos civiles, inquisiciones y otros dramas humanos nos permitieron avanzar hasta aquí. Pero hoy esa libertad supone levantar la última bandera: la de la libertad espiritual.

Un sistema cae por viejo, corrupto, inútil e ineficiente. Eso pasa hoy con las religiones, los bancos, la industria farmacéutica, la política tradicional, los medios oficiales de comunicación (cuando hablamos de “oficiales” nos referimos a aquellas corporaciones que obedecen a las líneas controladoras del poder “oculto” y profundo de varios países del mundo -precisamente, donde hoy la pandemia causa más estragos: Reino Unido, EEUU; España, Italia, y algunos latinoamericanos).

Si ves una “suelta de presos” en varios países donde la inseguridad, la desigualdad y la pobreza rompen las estructuras sociales más básicas, es porque hay un nivel de consciencia que tiene que elevarse. Un nivel de consciencia está dado por los pensamientos y emociones predominantes en una masa crítica de personas que lo sostienen. Todo emite energía, positiva o negativamente, y tanto una persona, una música, un libro o lo que sea puede ser calibrado por el grado de verdad que emite.

Las energías de varias personas forman patrones atractores o niveles de consciencia. Una sociedad donde impera el miedo está formada por personas evasivas, defensivas, posesivas, ansiosas y vigilantes de los demás. Esto impera hoy en el mundo. Pero, además, hay niveles conscienciales de apatía (desesperanza, “no puedo”) y mucha CULPA: aquél nivel donde los grupos humanos se dividen entre los que castigan y los que quieren ser castigados. La suelta de presos se enmarca en esta última franja, sumada a la vergüenza (caso argentino) donde muchos buscan ser humillados, con brotes de crueldad hacia sí mismos y hacia los demás (véase próximamente el autoritarismo y despotismo en la política argentina).

Si no entendemos- y actuamos en consecuencia- que somos frecuencia vibratoria, emitida hacia los demás y hacia nosotros mismos a través de pensamientos, emociones y palabras, no estaremos a la altura de lo que requieren las circunstancias actuales. Cada vez que culpes a alguien de tu “padecer”-sea vincular, laboral, económico o de salud- estarás socavando la posibilidad de cambiar el mundo, de terminar con el virus gripal y con todas las debilidades colectivas que hoy están saliendo a la luz.

Tu vida está en juego, pero no por un virus: esto no  se arregla con barbijos… Tomá el mando de tus emociones, eleva tu frecuencia vibratoria, vigila tus pensamientos, cambia tus emociones, controla tus palabras: con eso estarás sosteniendo una Línea de Tiempo nueva (una línea de tiempo es una configuración electromagnética conformada por creencias colectivas durante muchísimo tiempo; p.e, la línea de tiempo del dinero fiat/falso/sin respaldo ya cayó, por eso habrá tanto colapso económico global , hasta que sea restaurada la otra línea de tiempo, que ya comenzó a construirse).

Ni la OMS, ni los medios oficiales, ni los estados “profundos” que han manejado los intereses económicos/financieros desde hace siglos, ni la corporación médica /farmacéutica/alimenticia de la dualidad podrán sostenerse. El mundo cambió. Vos cambiaste. No será fácil esta transición, pero al fin la comenzamos…

No hay culpables, no lo olvides…no hay conspiraciones, sino líneas de tiempo viejas que hay que terminar de desmantelar. Toda negatividad y destructividad está en tu mente. Cada vez que te niegues a vos mismo y niegues tu libertad, le estarás dando poder a los que sólo quieren/pueden destruir (llámese corrupto de turno, político inepto, fondo buitre, emisor de bonos basura, traidor en sombras especulando con el hambre de la gente, o lo que sea…).

Cada vez que prendas el TV y tu mente quede absorta entre noticias que sostienen el miedo y pautas publicitarias que lo gestionan- a través de publicidades interminables de medicamentos para la fiebre y la tos- estarás poniéndote del lado de la dualidad. Elegí ser no-dual, elegí unificarte a tu corazón, reconociendo tu poder mental creador consciente. Así, dejarás de crear historias de enfermedad, muerte y carencia, y comenzarás a tejer la nueva historia de libertad individual, colectiva y planetaria que están en juego, actualmente.

www.normapimienta.com

Youtube: normapimienta-yosoypuntocero

Autora: “Dinero y Evolución: del materialismo a la No-dualidad”; Grupo Pampia Editor; BsAs; 2019

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