
SANTIAGO DEL ESTERO-. Más de 300 trabajadores gastronómicos, proveedores, gimnasios, peluquerías y pasteleros, quienes desde el inicio de la cuarentena tienen prohibido trabajar debido a las restricciones impuestas por el gobernador Gerardo Zamora. Estos pequeños y medianos comerciantes pidieron al gobierno ser escuchados, ya que se están fundiendo por la pésima gestión zamorista y realizan malabares para intentar mantener sus comercios en pie.
Las medidas tomadas por el gobierno de Zamora para contener los contagios de Covid-19, han restringido prácticamente al máximo estas actividades, algunos rubros apenas han podido trabajar un mes de 5 que lleva la cuarentena.
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EL FEDERAL NOTICIAS estuvo presente y conversó con Eliana, dueña de Valentino Café, una pastelería bandeña, «es inhumano lo que estamos viviendo, nos han cortado dos veces la luz, no nos dan facilidad de pago, es injusto que la persona que no labura cobre mas que un comercio, que una pyme».
Los gastronómicos actualmente sólo tienen permitido trabajar con venta por delivery y con horario restringido de lunes a viernes de 9 a 17 y fines de semana de 9 a 14, «el gobierno no nos da margen de venta, no se pueden solventar gastos de empleados, gastos de impuestos, de nada, no se puede vivir asÍ», asegura Eliana entre llantos.
Los auto-convocados se solidarizan entre ellos, se escuchan, se acompañan, ante el relato desgarrador de la dueña de Valentino Café todos escuchan y acompañan su pesar, «queremos trabajar dignamente sin necesidad que el Estado nos subsidie, que nos den una prórrroga con tema AFIP, EDESE (luz), agua, sólo queremos trabajar», las lágrimas la invaden.
Cuidando la distancia social y usando los barbijos correspondientes, los trabajadores «prohibidos» se manifestaron pacíficamente por el centro de la ciudad capital. En su recorrido hacia casa de gobierno al canto de «no queremos planes, queremos trabajar», comerciantes de la peatonal salieron a sus puertas a acompañar el reclamo con aplausos.

Julián es dueno de dos restaurantes distinguidos en ciudad capital y asegura que en los primeros meses se pudo sobrellevar pero despues de tanto tiempo a puertas cerradas se vuelve insostenible «estamos trabajando a un 3% de lo normal, el delivery nos alcanza apenas para darle algo de dinero a los empleados, no queda para alquiler ni para luz ni agua, apenas logramos comprar algo de mercaderia».
«Queremos volver a trabajar con protocolo sanitario, con carta digital, cuidando al cliente, estamos generando deudas de servicios que no sabemos si podremos pagar en algun momento, sólo para sostener nuestros comercios pero no podemos más» asegura.
El servicio de luz actualmente tiene descuento para los locales gastronómicos y sólo cobra el consumo mensual, pero éste termina siendo superior a la ganancia, los comerciantes están trabajando en pérdidas desde hace meses.

Es notable la presencia de profesores de educación física e instructores de gimnasios, uno de los rubros que más sufre la imposiblidad de trabajar, actualemente estas actividades se encuentran prohibidas en toda la provincia.
Mario es profesor de educación física e instructor de la cadena de Ginmasios IronSport y habló con El Federal «somos promotores de salud, trabajamos con la gente y queremos lo mejor para ellos. La actividad física es una necesidad, es una manera de poder canalizar el estrés de lo que estamos viviendo hoy, no es solo estético».
El sistema educativo santiagueño no es suficiente para ofrecer cargos escolares a los profesores de educación física, «somos muchos los que trabajamos en el ámbito privado y hoy nos sentimos ahogados, no se nos permiten ni siquiera las actvidades físicas al aire libre y llevamos mas de 5 meses donde no podemos llevar el pan a nuestras casas», nos dice agobiado Mario.
«Nuestra marca IronSport cuenta con mas de 60 profesores, más personal de limpieza y proveedores. Le pusimos todas las garras, y tratamos de sostener con mucho amor los gimnasios, pero nos estamos quedando sin recursos y nos hemos visto obligados a cerrar definitivamente las puertas de dos sucursales que nos ha llevado 12 años lograr».
El profesor recuerda con dureza y algo de enojo «durante los días que nos permitieron trabajar hemos sentido el acecho de los controles, como buscando qué haciamos mal para clausurarnos».
El reclamo culminó ante las puertas de casa de gobierno, cantando el Himno Nacional a viva voz, los presentes esperarron unos minutos pidiendo que alguien saliera a darles respuesta. Eso no ocurrió, pero siguen esperanzados de que el gobierno los tenga en cuenta y les devuelva la dignidad del trabajo.
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