Marcha de la Bronca

Por Sergio Capozzi*
PARA EL FEDERAL NOTICIAS

Pongámonos en contexto: años 1969/70. En Argentina, una serie de puebladas se fueron sucediendo en distintas partes del país poniendo en jaque a la dictadura militar que había derrocado al gobierno constitucional del Dr. Humberto Illia. A la más importante se la conoce como El Cordobazo.

El descontento del pueblo era transversal. Los operarios de las fábricas automotrices pedían mejoras en las condiciones de trabajo, los sindicatos el regreso a su actividad legal, los docentes que volviera la educación libre, laica y gratuita y la apertura de las universidades. Millares de profesionales abandonaban el país, luego de los tristes sucesos de la “noche de los bastones largos”, mientras los políticos peticionaban la apertura de las legislaturas; y los comerciales reclamaban libertad para trabajar sin el asfixiante intervencionismo estatal.

A la manifestación de obreros de distintas actividades se le sumaron espontáneamente estudiantes secundarios y universitarios. Tomaron las calles de la ciudad de Córdoba de Norte a Sur. El general Carlos Onganía, dictador del turno, al ver la magnitud de la propuesta dijo “a mí, con rebelión, no” y envió tropas para reprimir violentamente.

Por esos tiempos, Pedro y Pablo (Miguel Cantilo y Jorge Durietz) integraban  un dúo rockero exitoso. Ellos compusieron una canción que se convirtió en bandera: La marcha de la bronca.

Más de cuarenta años han pasado desde la primera difusión de ese himno, que entre otras cosas dice:

Bronca cuando ríen satisfechos
al haber comprado sus derechos
Bronca cuando se hacen moralistas

El actual gobierno, surgido del voto universal (inmensa diferencia con los años ’70), ha avalado la liberación de presos alegando que no tenía cómo garantizar su salud. El ex vicepresidente Boudou, con condena firme, es invitado a dar clases en la Universidad de Buenos Aires (una de las prestigiosas del mundo) para hablar sobre ética, al tiempo que cumple la condena en su casa porque tiene hijos menores (parecería que la abrumadora mayoría de reclusos no tiene hijos menores). Por estos días, José López, el recordado revoleador de bolsos con nueve millones de dólares, recuperará su libertad. Son más de veinte los presos por corrupción que han salido de las cárceles en los últimos meses.

Cuando llegaron las vacunas contra el COVID 19, en el ministerio de Salud se mantuvo un vacunatorio VIP, mientras que muchísimos mayores de sesenta años, personal expuesto al riesgo o personas con enfermedades crónicas aún esperan las vacunas que por derecho les corresponden. La vice ministra Vizzotti le echó la culpa al ministro, pero se aferró a su sillón. La ex vice hoy es ministra. Nadie en su sano juicio puede pensar que ella no estaba enterada del tema.

Bronca cuando a plena luz del día
sacan a pasear su hipocresía
Bronca de la brava, de la mía
bronca que se puede recitar

Para los que toman lo que es nuestro
con el guante de disimular
Para el que maneja los piolines
de la marioneta universal.

Escuchamos al ministro del Interior diciendo que la prensa se la ha tomado con Gildo Insfrán. Una persecución para con quien, según palabras del presidente, es el mejor gobernador. Seguramente entiende que es un invento el encierro, los guetos, la muerte de personas que simplemente querían regresar a sus hogares, la persecución de médicos, la situación desesperante de indias wichis que deben huir al monte para dar a luz, la desnutrición infantil, la pobreza que alcanza al 70% de la población, la detención de dirigentes políticos opositores. Hay que ser hipócrita para sostener que todo esto es una operación de prensa.

Para el que ha marcado las barajas
y recibe siempre la mejor
con el as de espadas nos domina
y con el de bastos te entra a dar, y dar, y dar

El señor presidente se opone fervientemente a que se reduzcan los salarios de los funcionarios y empleados públicos; alega que son tareas esenciales. En honor a la verdad, esta postura ha sido refrendada por la inmensa mayoría de los gobernadores y legislaturas. Hagamos un alto: un diputado nacional le cuesta al país el doble que su par español, ambos países tienen similar población y si esto no tiene lógica, menos aún la tiene que un senador argentino represente un costo diez veces mayor que uno español.

En la Argentina hay más de un millón de personas que trabajan como personal doméstico. Ellas se vuelven a quedar sin trabajo. Provienen de los sectores más necesitados, no tienen ahorros, lo mismo que los cuentapropistas. Los mozos viven de sus propinas. Todos ellos se quedan sin ingresos mientras que los empleados públicos no han visto reducidos sus haberes y ahora se les dice que tienen que realizar sus tareas desde sus casas. ¿Cuántos de ellos tienen computadora? ¿cuántos de ellos han sido capacitados? Trate el lector de iniciar algún trámite.

Marcha, un, dos,
No puedo ver tanta
mentira organizada
sin responder con voz ronca
mi bronca, mi bronca

En diciembre el señor presidente nos prometió que diez millones de personas iban a estar vacunados antes de finalizar el verano. Hoy, no llegamos a los cuatro millones y no sabemos si algún día recibiremos la segunda dosis.

 Nos tuvieron un año encerrados alegando que entre la economía y la salud priorizaban la salud, como si fuera una dicotomía y en realidad van de la mano.

Se pelearon con Uruguay, Chile, Brasil, Suecia, España y Francia. Resulta que aun sin el aislamiento tan riguroso como el nuestro, todos esos países tienen resultados similares o mejores que en Argentina.

Y si hablamos de economía, bueno. Nos prometieron asado y no se llega a la polenta. Quince por ciento de inflación en los últimos tres meses, casi treinta por ciento de aumento en las naftas en el mismo período. A los jubilados se les prometió que iban a cobrar un 20% más y le dieron el 5% (la inflación de un mes).

Somos el país de la región con mayor caída en el P.B.I. Se recurre a viejas y fracasadas recetas: aumento de retenciones, exportaciones selectivas, aumento de impuestos, duplicar indemnizaciones por despido, precios cuidados, control de línea de producción. Señor presidente, señor ministro de economía: la actual situación económica se debe al gasto público que se duplicó, a la emisión descontrolada y fundamentalmente, a la pérdida de confianza.

Bronca porque matan con descaro
pero nunca nada queda claro

Mil gendarmes distribuidos en el AMBA (entelequia creada por el gobierno nacional para maquillar el fracaso del gobierno provincial en la gestión en el Gran Buenos Aires) tendrán a su cargo controlar que los habitantes no salgan de sus casas, que los teatros cierren, que lo restaurantes quiebren, que en un mes hayan medio millón más de pobres. En la primera noche de las restricciones una madre fue obligada a descender de un colectivo junto a sus pequeños hijos. Volvemos a los tiempos en los cuales una mujer tuvo que pasar la noche en una celda, su delito: pasear a su perro a cien metros de su casa.

La cantidad de muertos y desaparecidos vinculados con excesos de las fuerzas de seguridad en el último año son las más altas desde el regreso de la democracia.

Bronca porque no se paga fianza
si nos encarcelan la esperanza
Bronca, bronca…

Aclaración: a José López si se le pagó la fianza, casi cien millones y  para Lázaro Baéz se están reuniendo los casi quinientos. Un vuelto para el ex cajero de banco que hoy es uno de los hombres más ricos de la Argentina, tal vez el más rico si no contamos a aquellos que han sido obligados a abandonar nuestras tierras.

Los que mandan tienen este mundo
repodrido y dividido en dos
culpa de su afán de conquistarse
por la fuerza o por la explotación

La famosa grieta también se manifiesta en la educación. Recordemos que el señor presidente se opone a la meritocracia y que el populismo, en el cual se apoya, la  menosprecia. Por eso no extrañó que le echara la culpa en el aumento de contagios de COVID a “las madres que esperan a sus hijos en la puerta de las escuelas” (¿qué pasa con los colectivos de actrices, ligas y el INADI?), también dijo que los niños con capacidades diferentes “no entienden” (¿INADI?). La culpa es del otro.

Los niños que no van a la escuela no sólo pierden dos años que serán irrecuperables sino que esas horas la pasan en lugares sin contención, con padres u otros familiares que deben dejar sus actividades productivas para ocuparse de los pequeños. Un millón y medio de jóvenes han abandonado los estudios para no retomarlos. Más pobres, más miseria.

No puedo ver tanto desastre organizado
sin responder con voz ronca
de bronca, de bronca

Vemos marchas de las organizaciones sociales, funerales multitudinarios, presidente y vice sin usar cubre bocas, actos partidarios en los cuales se violan las normas preventivas. Ministros y sus asistentes que mienten para poder recibir vacunas, familiares de políticos que descaradamente se toman fotos recibiendo las mismas y las exhiben en las redes sociales. Aviones que van a buscar vacunas que no llegan (Hablando de Aerolíneas, $ 40.000.000.000 de déficit en un año) y misterios no revelados sobre los por qué Pfizer se niega a vendernos su vacuna. Incertidumbre sobre si alguna vez llegarán las segundas dosis.

Sin embargo, el gobierno sabe quienes son los culpables: las madres en las puertas de las escuelas y los restaurantes que cierran a las doce. El fútbol no, los partidos por Libertadores se podrán seguir disputando de noche.

No sé qué es de la vida de Pedro y Pablo; pero si alguien los conoce, por favor díganles que vuelvan a las radios y a la televisión, la Marcha de la Bronca está más vigente que nunca.

*Sergio Capozzi: Abogado, docente universitario, posee una maestría en Historia Política Contemporánea, consejero del Comité Olímpico Argentino, Árbitro Institucional.

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