La creación de Adán, de Miguel Ángel

La creación de Adán es un fresco en la bóveda de la Capilla Sixtina, pintado por Miguel Ángel alrededor del año 1511. Ilustra uno de los nueve episodios del Génesis representados allí por el artista toscano, en el cual Dios le da vida a Adán, el primer hombre. Cronológicamente, es el cuarto de los paneles que representan episodios del Génesis en el techo de la capilla, fue de los últimos en ser completados y es una de las obras de arte más apreciadas y reconocidas en el mundo.

Varias hipótesis han surgido en torno al significado de la composición original de La creación de Adán. Muchas de estas toman la bien documentada experiencia de Miguel Ángel en la anatomía humana como punto de partida. En 1990, el doctor Frank Lynn Meshberger publicó en la Revista de la Asociación Médica Norteamericana que las figuras y sombras representadas tras la figura de Dios aparecían como una acertada representación del cerebro humano incluyendo el lóbulo frontal, el quiasma óptico, el tronco del encéfalo, la hipófisis (o glándula pituitaria) y el cerebelo. Alternativamente, ha sido observado que el manto rojo alrededor de Dios tiene la forma del útero humano y que la bufanda verde que cuelga de él, podría ser un cordón umbilical recién cortado.

Dios es representado como un viejo, con barba, envuelto en una alborotada túnica color púrpura, la cual comparte con unos querubines. Su brazo izquierdo está alrededor de una figura femenina, normalmente interpretada como Eva, quien no ha sido creada aún y, en sentido figurado, espera en los cielos a que le sea dado un lugar en la Tierra. El brazo derecho de Dios se encuentra estirado, para impartir la chispa de vida de su propio dedo al de Adán, cuyo brazo izquierdo se encuentra en idéntica posición al de Dios. Es famoso el hecho de que ambos dedos están separados por una mínima distancia. La pintura tomó de tres a cuatro años en ser completada.

Las posiciones idénticas de Dios y Adán se basan en el Génesis 1:27, que dice que Dios creó al hombre a su imagen y semejanza. Al mismo tiempo Dios, que aparece flotando en el aire contrasta con la imagen terrenal de Adán, quien se encuentra acostado en un estable triángulo de tierra. El nombre de Adán viene del hebreo y significa hombre, y la forma femenina Adamah significa Tierra.

Michelangelo Buonarroti (nace en Caprese, el 6 de marzo de 1475 y muere en Roma, el 18 de febrero de 1564), conocido en español como Miguel Ángel, fue un arquitecto, escultor y pintor italiano renacentista, considerado uno de los más grandes artistas de la historia tanto por sus esculturas como por sus pinturas y obra arquitectónica.​ Desarrolló su labor artística a lo largo de más de setenta años entre Florencia y Roma, que era donde vivían sus grandes mecenas, la familia Médici de Florencia y los diferentes papas romanos.

Como uno de los más grandes artistas de todos los tiempos, Miguel Ángel Buonarroti disfrutó de un éxito sin precedentes durante su vida, así como después de ella. Junto con Leonardo da Vinci, Rafael y Tiziano, es considerado una figura clave del renacimiento italiano y millones de personas acuden a ver su obra en Italia cada año.

Desde su icónica escultura del David hasta sus impresionantes frescos en la Capilla Sixtina, el trabajo de Miguel Ángel es verdaderamente histórico. Su apodo, Il Divino (“El divino”) muestra lo amado que era y su éxito es significativo considerando que, en su época, la mayoría de los artistas no disfrutaban de la riqueza ni de la fama mientras vivían. De hecho, Miguel Ángel es el primer artista occidental en tener una biografía publicada durante su vida.

Triunfó en todas las artes en las que trabajó, caracterizándose por su perfeccionismo. La escultura, según había declarado, era su predilecta y la primera a la que se dedicó; a continuación, la pintura, casi como una imposición por parte del papa Julio II, y que se concretó en una obra excepcional, la bóveda de la Capilla Sixtina; y ya en sus últimos años, realizó proyectos arquitectónicos. Fue autor de numerosas obras, de las cuales hoy en día se conservan entre 40 y 50 esculturas, 4 pinturas, varias decenas de dibujos y los frescos de la Capilla Sixtina y la Capilla Paulina.

Miguel Ángel pretendía interiorizar las teorías neoplatónicas del amor, haciendo grandes esfuerzos para conseguir un equilibrio emotivo que pocas veces logró. Su inclinación natural por la materia, por las formas físicas —era por encima de cualquier cosa, un escultor de cuerpos—, unida a su fascinación por todo lo joven y vigoroso, emblemas de la belleza clásica, que​ lo llevaron a decantarse por la belleza humana y el amor más sensual hasta muy avanzada su vida. Esta conflictividad enriquecedora con la que el artista vivió su deseo carnal, también afloró en el enfrentamiento con una supuesta homosexualidad.

En su juventud, Miguel Ángel llamó la atención de algunos mecenas importantes al hacer pasar una de sus propias esculturas como una pieza de la antigua Grecia. Cuando tenía sólo 19 años, esculpió el hoy desparecido Cupido Durmiente y luego trabajó junto con un miembro de la poderosa familia Medici para hacerla pasar por una antigüedad. El joven artista incluso enterró la escultura de mármol y la desenterró para que luciera vieja y desgastada. Si bien esto le permitió vender la escultura a un precio más alto, también atrajo la atención de un importante coleccionista. Durante el Renacimiento italiano, la copia de obras de arte clásicas no era vista como algo malo, sino más bien como una demostración de talento. Así que cuando el Cardenal Raffaele Riario, quien había comprado la obra, descubrió la falsificación, no se molestó. En cambio, invitó a Miguel Ángel a viajar a Roma y trabajar para él. Fue una invitación que catapultó la carrera de Miguel Ángel.

Como buen “hombre renacentista”, Miguel Ángel no era solo un escultor, pintor y arquitecto: también fue un aclamado poeta, escribiendo cientos de sonetos y madrigales. Hechos en un formato parecido a una carta, sus poemas se dirigían a menudo a amigos y contenían reflexiones sobre el amor, dirigidas tanto a hombres como a mujeres. De hecho, debido a la naturaleza homoerótica de algunos de los poemas, los géneros fueron reemplazados cuando su obra fue publicada póstumamente en el siglo XVII. Las traducciones posteriores al inglés incluían los pronombres originales y los poemas de Miguel Ángel fueron muy populares durante la época victoriana. Poems and Letters de Penguin incluye una selección de poemas del artista sobre el amor y la religión.

La escultura del David de Miguel Ángel mide 5 metros de altura y es ampliamente considerada una de las obras maestras del arte renacentista. Hecha para adornar uno de los contrafuertes de la catedral principal de Florencia, las proporciones sobredimensionadas de la escultura permitían apreciarla desde la distancia. Dicho esto, trabajar con mármol no era una tarea fácil, ya que el material era caro y fácil de estropear si no era trabajado por un artista habilidoso. El mármol usado para crear el David tiene una historia interesante detrás. El bloque era apodado “el gigante” debido a su inmenso tamaño, y originalmente pertenecía a otro artista que iba a crear una escultura para la catedral. Por razones desconocidas, ese artista apenas empezó—y nunca acabó—la escultura, y el bloque de mármol fue abandonado en el patio de la iglesia. Permaneció ahí por casi 40 años hasta que los responsables de la iglesia decidieron que era un desperdicio dejarlo ahí afuera. Si bien muchos artistas, incluyendo a Leonardo da Vinci, fueron a evaluar el bloque de mármol, eventualmente fue Miguel Ángel el que sería comisionado para trabajar con “el gigante”. Tenía solo 26 años en ese entonces.

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