La copa menstrual viene para revolucionarnos

Por Silvia Villanueva
El Federal Noticias


Hablar de sexualidad aún es un tema que pende del tabú y el empoderamiento. Si hablamos de menstruar mucho más. Es un hito en la vida que nos llena de vergüenza, miedo, asco, hasta castigo.

Pero la menstruación puede convertirse en un super-poder

No en todas las familias se habla del tema, en las escuelas aún se discute que sí y que no, los ámbitos de salud se reducen a lo preventivo y si bien las redes sociales han permitido acceder a mayor información, menstruar es un super-poder de la mujer vedado. Nos resta un camino por recorrer, más allá de algunos cambios.

“Que te venga” implica ser mirada, que se note, que me manche en un lugar público para correr y lograr taparme.

Hay una nueva mirada sobre un proceso biológico natural y es reconocer que el organismo no tiene la misma respuesta, cuando le sucede algo que hemos aprendido a asociar en nuestro inconsciente como malo, sucio o inútil, que cuando un proceso corporal es valorado como algo normal o incluso deseable.

Especialistas de la ginecología y la obstetricia indican que: “el modo en que miramos un fenómeno físico es muy importante. Si lo acompañamos desde una mirada fisiológica y desde la aceptación de cómo funciona nuestro cuerpo siempre será mucho más positivo que si lo vemos como una enfermedad”.

Y es cierto, si logramos empoderarnos de nuestro ciclo menstrual no solo para “no quedarnos embarazadas” o nos embaracen en el peor de los casos, gran preocupación sobre el cuerpo de las mujeres, donde la paternidad no es cuestionable (ese es otro gran tema) podremos percibir la menstruación como propia y dejaremos de correr riesgos indeseados, para vivirla y conocerla, conocernos.

En tal sentido han aparecido alternativas que nos acercan a nosotras mismas en ese camino, que no deja de ser paradigmático porque implica romper con conductas arraigadas y pre-concebidas.

Pero además en términos de salud, higiene y cuidado del medio ambiente. Menuda tarea.

El ciclo menstrual es un evento fisiológico, que se inicia en las mujeres a una edad promedio de 12 años de edad, tiene una duración aproximada entre 3 a 5 días en los que se eliminará un promedio de 20 a 60 ml de sangrado, cada 21 a 35 días. Por este motivo, se han desarrollado productos de higiene menstrual, que buscan ayudar a que la menstruación no sea un impedimento para que las mujeres realicen las actividades de su vida diaria.

La copa menstrual es una manera que han encontrado muchas mujeres para conectar consigo mismas.

Cuando tiramos la toallita llena al tacho, rápido y sin mirarla; cuando nuestros olores naturales se tapan por el perfume de la misma o el color de nuestros fluidos cambia por el famoso gel absorbente (poliacrilato) y seguimos evitando hablar de menstruar reforzamos esos tabúes que hacen de lo natural algo desagradable.

Algunos de los beneficios que se mencionan para utilizar la copa menstrual son:

  • Al ser de silicona médica e hipoalergénica, es la opción más higiénica y más saludable de todas.
  • No genera bacterias como las toallitas descartables, ni resecan o lastiman nuestro canal vaginal como los tampones.
  • No altera nuestro PH natural, por lo que baja la probabilidad de irritaciones o infecciones.
  • Nos conecta con el olor y color real de nuestra sangre. 
  • No generás residuos contaminantes. De hecho la sangre podés devolverla a la tierra (es rica en nutrientes)
  • Ahorrás un montón de plata (las toallitas y tampones siempre fueron caros, mucho más en estos tiempos).
  • Las copas tienen un valor de entre 700 y 1400 pesos en Argentina, y una vida útil de diez años.

No es un salto fácil, se trata de una elección que implica conocernos y aceptarnos para desactivar todo aquello que hemos repetido a través de los años. Es la posibilidad de mirarnos, reencontrarnos y revolucionarnos.

Empoderarnos es lo más alejado a pelear contra los hombres o los extremos que reproducen en algún punto aquello que nos interpela, es un proceso interno de aceptación de lo que somos respetando al otro porque empieza en nosotras mismas el intento.

Personalmente acepto mi ciclo menstrual con las herramientas de siempre, es lo que elijo, pero también cambiar de paradigma implica desandar el camino con otras, hijas, amigas, alumnas que por lo menos puedan pensarlo, decirlo, charlarlo.

Cada 28 días menstruamos en un recorrido biológico de casi 40 años, ¿no vale la pena empezar a mencionarlo?.