Hay esperanza

Por Segio Capozzi*
PARA EL FEDERAL NOTICIAS

Esperanza de vida y mortalidad infantil: urgencias en Salud para México |  Espacio Méx

Tuve el privilegio de pasar fin de año en Las Grutas, balneario ícono de la provincia de Río Negro, no sólo por el pueblo en sí sino por las playas cercanas, desde Punta Pirámides hasta playa Colorada.

A poco de llegar a ese lugar advertí el casi nulo espíritu navideño, algún arbolito perdido, una cintas atadas a los árboles y poco más.

Ya regresando a mi ciudad vi que a lo largo de la ruta 23 y en Bariloche la realidad no difería en nada. Salvo la intervención del municipio en el Centro Cívico y en una cuadra de la calle Mitre se hacía muy difícil encontrar mensajes con buenos deseos.

Me imagino la primera reacción del lector: ¿qué le pasa a este tipo?¿cómo pretende que haya alegría con 52% de pobreza, otro tanto de inflación, no se puede salir de la  casa sin temor a que te maten al intentar robarte dos mangos, cuando lees que Yacimientos Carboníferos gasta siete mil palos al año y produce catorce, cuando no se puede ir a visitar a la familia porque las tarifas de Aerolíneas aumentaron el 300% a pesar de que la subsidian con cuatrocientos millones de pesos por día, cuando votaste a la oposición porque te prometieron el Cambio y resulta que son unos giles que ni siquiera saben contar cuántos diputados tienen para dar quórum, cuando algunos se dan vuelta y votan los aumentos de impuestos, y hablando de éstos, cuando el gobierno creó veintinueve en dos años, cuando perdí todo lo que había comprado para la cena de Año Nuevo porque hace tres días que estamos sin luz, cuando ya llevamos más de 117.000 muertos por Covid y ahora nos ponen un Pase Sanitario, cuando lo único que le interesa al gobierno es que sus popes zafen de las causas judiciales? Y vos, que vivís en Bariloche,  ¿qué podés festejar si se están quemando los bosques patagónicos y los veintiseis aviones que dice haber comprado la señora no existen? de paso me pregunto ¿dónde están los seudos mapuches que dicen que esas tierras son suyas pero cuando hay que protegerlas se borran. ¿Cómo puedo festejar Navidad o Año Nuevo si mi hijo se fue del país?

En este momento y sabiendo que el lector se quedó corto, me pregunto de que sirvió tanto trabajo voluntario, tanto esfuerzo para lograr un triunfo aplastante en las elecciones de medio termino para que a menos de dos meses pareciera que esa conquista se diluye y todo sigue igual. Más calmo y tal vez movilizado por los encuentros familiares, cambié mi visión: aproximadamente el 65% de la población le dijo basta al populismo, a la autocracia, a la corrupción, la inseguridad, la destrucción del sistema de salud y de la educación.

Entonces, ¿qué es lo que falló?

Partamos de una base: políticamente no se puede pedir mucho más de lo que hay. No es que no tengamos líderes, alguno hay. Cristina Fernández, Macri, un paso más atrás Patricia Bullrich y Horacio Rodríguez Larreta, lo que no tenemos son estadistas. No pretendamos un  Churchill, de Gaulle, Mandela, ni siquiera un Obama, posiblemente haya sido Arturo Frondizi el último en Argentina, alguien que fue capaz de pensar una Argentina más allá de dos años vista.

La oposición venció al oficialismo porque fueron elecciones legislativas y bastaba un mínimo porcentaje para acceder a una banca. La realidad sería otra de tratarse de elecciones presidenciales, las pruebas más palpables son la creación entre la oposición de diez bloques, la separación de Martín Loustau, las peleas entre Espert y Milei, Vidal anunciando su candidatura a presidente porque no le gustaron algunas cosas que habría hecho Larreta junto a Insaurralde, la reaparición de Mauricio Macri, el supuesto acercamiento de Patricia Bullrich a Berni, Cornejo sacando los pies del plato y muchas cosas más a la cuales la gente de a pie no llegamos a enterarnos.

Cuando se iba a debatir en sesión especial en la cámara de diputados una reforma al impuesto a las ganancias y se introdujo el tema bienes personales, se dio quórum sin chequear que si se tenía mayoría para rechazar el planeo oficialista. Resultó que una diputada tenía Covid, otro estaba en Alemania porque se casaba su hija y una tercera estaba sacándose fotos con Mickey Mousse. La segunda metida de pata fue no dar quórum para tratar la ley de presupuesto, unos días más tarde se ven los primeros resultados: el poder ejecutivo le otorga beneficios en forma discrecional a los provincias gobernadas por afines mientras que las otras, bien gracias (la ciudad de Buenos Aires recibirá $ 122.000.000.000 menos). No puedo dejar de mencionar que muchos simpatizantes de Juntos por el Cambio, Cambiemos o como se llame ahora, festejaron ese faltazo, me hizo acordar a Adolfo Rodríguez Saa anunciando que no se iba a pagar la deuda y a todos los legisladores aplaudiendo.

Si los votantes de la oposición ya estaban molestos, lo que ocurrió luego fue no menos enojoso: María Eugenia Vidal había logrado durante su mandato algo impensado, limitar las reelecciones eternas de los intendentes bonaerenses, claro que cuando llegó el momento de reglamentar la ley Vidal ya estaba inmersa en otros problemas y no advirtió que algunos pícaros dejaron la puertita trasera abierta: si el intendente durante el curso de segundo mandato pedía licencia, fuera por cualquier causa, había borrón y cuenta nueva. Como esto no era muy prolijo ahora la legislatura de Buenos Aires decidió dictar una nueva ley por la cual vuelven las reelecciones: milagrosamente la grita que nos hunde como país, desapareció. Legisladores de uno y otro lado levantaron la mano y Jorge Macri, entre otros, respiró tranquilo. También lo hicieron los dueños de bingos y casinos, donde tampoco hay grieta.

Hay que reconocer que las torpezas no son exclusivas de Juntos, un legislador santafecino se fue con su novia a pasar sus merecidas vacaciones a Maldivas )igual que lo puede hacer cualquier argentino) y dejó a su gobernador  sin ley de presupuesto. Casi simultáneamente, el bloque oficialista del Senado de la Nación tuvo que salir corriendo a buscar a una suplente para que diera quórum en el debate sobre bienes personales. La riojana llegó 30 minutos tarde, así que Juntos pidió la aplicación del VAR y la palabra final la tendrá la Justicia.

Ya que salió el tema, hablemos sobre la Justicia. Para Cristina y su grupo familiar fue un cierre de año deseado, le fallaron todo a favor, jubilación, pensión, Hotesur y Los Sauces, Cuadernos. Pero la señora no pudo con su genio, igual que el D.T. de Alemania que le gritó a sus jugadores que estaban distraídos (le estaban ganando a Brasil 7 a 0 y les metieron un gol), ella tuitió que para Mauricio había llegado papa Noel porque la cámara entendió que no había asociación ilícita en la causa por las escuchas ilegales.

Volvamos a la pregunta original: ¿qué hacemos, festejamos o bajamos los brazos? Tengo la certeza que el resultado de las elecciones fue mérito de la gente y no de los dirigentes que en gran medida están mirando su quintita y no las necesidades de la sociedad. Honrosa excepción para el hoy ex Senador (esto con mayúsculas) Esteban Bullrich, su discurso al momento de presentar su renuncia es una pieza que debería ser de lectura obligatoria en las escuelas.

Los argentinos tendemos a tener  pensamiento primitivo, nos enojamos, no nos ponemos en el lugar del otro, reaccionamos como chicos, con berrinches. El antropólogo Lévi-Strauss sostenía que el pensamiento evoluciona con el orden y que no hay orden sin cultura, la lógica pragmática que nos permite satisfacer necesidades básicas. Así lo entendieron Sarmiento y Alberdi, había que educar el pueblo, lo mismo que entre líneas dijo Estaban Bullrich: no existe el diálogo sin educación, la evolución es resultado de pequeños descubrimientos consensuados. En el país donde el fútbol es pasión, las hinchadas visitantes no pueden ir a las canchas precisamente porque no tenemos orden ni cultura, hemos perdido el respeto y nos gobierna la violencia y el odio.

Hace unas dos décadas había un programa de televisión llamado “Todo por dos pesos”, en él uno de los personajes se preguntaba: ¿qué nos pasa a los argentinos? Lo que nos pasa es que vivimos enojados, con los nervios alterados. Las causas son muchas, pero la solución la tenemos nosotros y no es matar a otro.

Corresponde hacer una distinción: al ciudadano común, a ese que se levanta de madrugada para ir a trabajar (en el mejor de los casos), al que más de la mitad de sus ingresos se lo llevan impuestos que no retornan en servicios, que necesita trabajar más de 172 días para comprarse un celular cuando en Suiza bastan tres y en España veinte, que tiene que contratar una prepaga y enviar a sus hijos a una escuela privada, se le está pisoteando la dignidad. No se le puede pedir diálogo y tolerancia, esa es tarea de los políticos, pero que lo hagan sinceramente, no para la tribuna, necesitamos acuerdos básicos, dejar de lado ideologías pasadas de moda, tomar como ejemplo los sistemas parlamentaristas donde los gobiernos están integrados por representantes de todos los colores, donde el ecologista convive con el ultraliberal.

Vuelvo a la ruta 23. No hay voluntad en armar arbolitos, tenemos el espíritu por el piso y la autoestima en el sótano, en el mundo ya no nos tienen por soberbios (no hay mal que por bien no venga). Ahora, vemos que los sitios de veraneo están desbordados, ¿cómo se entiende este fenómeno? Tengo dos posibles explicaciones: una, para qué voy a ahorrar si en un mes pierdo el 3% del valor de mis ahorros. Dos, hay millones de personas que leyeron a Nietzsche y en consecuencia saben que dijo: “Es lógica la promoción del juego como actitud necesaria justo allí donde lo correcto pareciera ser más bien la seriedad. Esto encierra una paradoja: si algo es importante, en vez de preocuparse conviene relajarse y fluir. Entonces me preocupo por  estas cosas pequeñas que son inconcebiblemente más importantes que todo lo que hasta ahora se ha considerado importante…Lo que la humanidad ha tomado en serio hasta este momento no son siquiera realidades, son meras imaginaciones, todos los conceptos como Dios, alma, virtud, pecado, más allá, verdad, vida eterna. Esas pequeñas cosas no son tan pequeñas, son las cosas mismas, las únicas que hay.” (Ecce Homo, gracias Alejandro Rozitchner por recordármelo).

Pienso en mi familia, en nuestra alimentación, me pregunto cuándo vuelve el fútbol, qué libro tengo para empezar a leer. Salgo a la calle, paro a tomar un café y me cobran doscientos cincuenta pesos, pienso chorros, ¡qué país! Comienzo a leer una noticia de página ocho: un profesor de electromecánica marplatense, junto a sus alumnos de colegio público secundario, desarrolló desde cero una start up aeroespacial valuada actualmente en cuarenta millones de dólares.  No le pido a Dios que me salve porque según Nietzsche nosotros ya lo matamos y a los ídolos los estamos destruyendo, entonces mi pedido va a mis compatriotas:  a los políticos pidámosles compromiso republicano, que no pierdan de vista que son nuestros representantes. Y a la Argentina le ruego que siga pariendo mentes brillantes como la del profesor Alejandro Cordero y sus alumnos de la Escuela Técnica Nro 5 de Mar del Plata. Hay esperanza.

*Sergio Capozzi: Abogado, docente universitario, posee una maestría en Historia Política Contemporánea, consejero del Comité Olímpico Argentino, Árbitro Institucional.

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