¿Es sólo un conflicto con un grupo de mapuches?

Por Sergio Capozzi*
PARA EL FEDERAL NOTICIAS

En 1956 un grupo de 82 guerrilleros del Movimiento 26 de Julio, conducidos por Fidel Castro, se embarcó en México en el yate Granma para desembarcar en la Playa de las Coloradas, en el Oriente cubano. La reacción del dictador Batista, que atravesaba su momento de mayor debilidad en el poder, fue subestimar a un grupo de locos aparentemente románticos que se instalaron en la selva de Sierra Maestra. Dos años más tarde, ese grupito ya alcanzaba a más de cuatrocientos miembros. Batista finalmente reaccionó y envió 10.000 soldados para reprimirlos. Ya era tarde; un año después el Movimiento 27 de Julio tenía miles de integrantes que habían abandonado la consigna “elecciones libres y democráticas” para perpetuarse en el poder hasta el día de hoy, aboliendo todos los principios que habían esgrimido en su Manifiesto fundacional publicado en México unos años antes.

“Operativo Independencia” se denominó a las actuaciones ordenadas por el gobierno constitucional de María Estela Martínez de Perón en el año 1975 para neutralizar y aniquilar a los elementos subversivos (como los llamaba el decreto 261) que actuaban en la provincia de Tucumán. Un grupo de jóvenes, no más de quinientos, que en su mayoría integraban el “Ejército Popular Revolucionario” a los que se sumaban montoneros de origen católico y de derecha que habían abrazado los ideales de la teología de la liberación, lo cual implicaba un giro de 180º hacía la izquierda. En dos años, copiando el fenómeno cubano, ya sumaban más de dos mil combatientes; mataban a campesinos que se negaban a colaborar, tomaron y declararon la independencia en varios poblados, fusilando a sus autoridades, arriando y quemando las banderas argentinas.

Estos movimientos parecían aislados. Sin embargo, estaban perfectamente coordinados. La guerra de guerrillas se instaló en varios países africanos, el Sudeste asiático, Centro y Sudamérica, siendo tal vez los casos más cercanos los acaecidos en Colombia, Perú y Bolivia. En esta última, uno de aquellos jóvenes románticos, Ernesto Guevara (que en Cuba ordenó el fusilamiento de centenares de personas porque habían cometido el delito antirrevolucionario de ser homosexuales), encontró la muerte traicionado por sus camaradas. Es que entre comunistas no hay nada peor que otro comunista, tal como lo prueban las purgas de Stalín, Trotsky, maoístas versus soviéticos, camboyanos y vietnamitas entre ellos.

El foquisto es el método: un ataque por aquí, otro por allá; como ocurrió en esos tiempos en las provincias de Buenos Aires, Catamarca, Santiago del Estero, Salta y Jujuy.

¿Qué pasó en la Argentina con esos movimientos subversivos? Es un tema harto conocido. Si bien fueron derrotados en esas batallas, sus acciones desembocaron en la tiranía más dura de nuestra historia y nos llevaron a una guerra absurda, y muchos de sus líderes emigraron, pero no se alejaron de la política; se fueron re convirtiendo. Algunos fueron a México, otros a Cuba (es que en su banco nacional se hallaba depositado parte del botín producto del secuestro de los hermanos Born) mientras que la mayoría buscó acogida en Europa. Fue precisamente en España donde el montonero y miembro de las F.A.R. (fuerzas armadas revolucionarias) Luis Lagraña creó el mito de los treinta mil desaparecidos porque así se lo exigían algunas organizaciones defensoras de derechos humanos para que lo sucedido en Argentina se considerara genocidio, y así lograr el financiamiento de grupos como Madres de Plaza de Mayo.

Transcurridos los diez años de gobierno menemista, y luego del fracaso de la alianza que depositó en la casa de gobierno a Fernando de la Rúa, llegó la breve presidencia de Eduardo Duhalde, quien convocó a elecciones que -aunque ganadas por Menem en primera vuelta- llevaron a Balcarce 50 a Néstor Carlos Kirchner, dado que el riojano desistió de presentarse al ballotage. Quien fuera gobernador de Santa Cruz asumió la presidencia con poco más de 20% de los votos. Legítimo presidente, pero sin sustento popular. Para obtenerlo, recurrió a viejos líderes montoneros quienes vieron la oportunidad de llegar al poder gracias a alguien que siempre los había despreciado.

Kirchner pactó con Horacio Verbitsky el apoyo de los montoneros. La primera operación fue colonizar el Poder Judicial; nombraron a más de 50 jueces y fiscales adeptos y cambiaron la composición de la Corte Suprema de Justicia. El siguiente fue cooptar a las organizaciones sociales y finalmente a las de derechos humanos. El matrimonio que había amasado su fortuna ejecutando hipotecas de deudores bancarios y que jamás presentó un recurso de Habeas Corpus durante la dictadura, comenzó a hacerse ver junto a Madres, Abuelas e H.I.J.O.S., siendo su paso teatral más recordado cuando en la ex ESMA Néstor ordenó bajar el cuadro del general Videla.

La necesidad de reforzar su camino hacia el poder perpetuo (el que soñaron con la alternancia en la presidencia y que se vio frustrada con la muerte de Néstor), llevó a los Kirchner a abrazar el populismo tomando las ideas y mecanismos desarrollados por Ernesto Laclau, quien -entre otras cosas- sostenía que para enfrentar a la organicidad política hay que recurrir a individuos políticamente disgregados, relacionándose con las masas inorgánicas por un lado y con ejercicio del poder externo por otro (“vamos por todo”, “hay que dictar una nueva constitución”, “veinte años en el gobierno no alcanzan”), al mismo tiempo que se crea un relato instalado un enemigo imaginario al cual se le atribuyen todos los males (las crisis económicas, la pobreza, el odio). Párrafo aparte para la inseguridad, pues, además de sostener que ésta es una sensación, le atribuyen a la derecha y a los liberales el discurso sobre la seguridad para perseguir y reprimir a los pobres (esos mismos que no se cuentan para no estigmatizarlos).

Entre esos individuos políticamente disgregados se encuentran los jóvenes que integran la R.A.M. (resistencia ancestral mapuche), que se presentan como integrantes del pueblo mapuche, son replica de la propia R.A.M. chilena, la C.A.M. (Coordinadora Arauco Malleo) y las O.R.T. (órganos de resistencia territorial).

Si bien la presencia de estos grupos en Chile se remonta a más de veinticinco años, en Argentina son más recientes, tomando notoriedad a nivel nacional a partir del primero de agosto de 2017 por el enfrentamiento ocurrido entre un grupo de encapuchados que cerraban el paso de la ruta 40 en inmediaciones de Leleque, provincia del Chubut, con gendarmes que habían sido enviados a efectos de liberar el tránsito. Durante este incidente se produjo la desaparición de Santiago Maldonado, un joven artesano bonaerense, buscavida que había llegado a la región para trabajar en el establecimiento comercial de su hermano y luego decidió sumarse al puñado de personas que reivindicaban supuestos derechos ancestrales. Pese a las innumerables versiones y al planteo (incluso hoy) de que Maldonado es una víctima del terrorismo de estado, lo cierto es que su cuerpo apareció 78 días más tarde en el río Chubut y que más de cincuenta peritos concluyeron que murió ahogado y su cadáver no presentaba signos de violencia.

Los integrantes de ese grupo se presentaban como miembros de la R.A.M. sin diferenciar si eran argentinos o chilenos porque, según su percepción, ésta es una división artificial realizada por el winka (hombre blanco) para socavar y desconocer sus raíces y derechos.

El nombre Facundo Jones Huala comenzó a tomar notoriedad. Perseguido por la justicia chilena, había buscado refugio de este lado de la frontera y en ella, junto a su hermano y otros familiares, se adjudicó el carácter de lonko (jefe) de una comunidad no reconocida por el I.N.A.I. y que tenía la particularidad de la homogeneidad etaria, cuando lo lógico es que las comunidades sean integradas por viejos, adultos, jóvenes, niños y de ambos sexos.

Lo que parecía un incidente menor, el cierre de una ruta (hechos a los cuales estamos acostumbrados), se transformó en una cuestión de Estado. Varios jueces interviniendo, idas y vueltas en las causas, fuerzas federales y provinciales involucradas, contribuyeron al oportunismo político de la entonces oposición para presentar a Maldonado como víctima de la violencia de Estado. Quienes levantaron y aún levantan esas banderas son asesorados y representados por los mismos abogados que defienden, entre otros, a Milagros Sala y a los que realizan tomas ilegales a los largo y ancho del país. Hoy, una abogada de ese grupo desempeña el cargo de ministra de las Mujeres, Género y Diversidad de la Nación.

Poco más de dos años después de lo ocurrido en Leleque, en la misma región cordillerana se produjo una de las tantas usurpaciones de tierras, pero esta vez fue muy violenta. Un grupo de jóvenes encapuchados tomaron las instalaciones de Parques Nacionales y del hotel de la ex Gas del Estado en inmediaciones de Villa Mascardi, así como propiedades privadas linderas. Esa vez se presentaron como integrantes de la Lof Winkul Mapu, comunidad no reconocida por el Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (I.N.A.I.). Alegaban que una machi (una joven de 16 años que sería pareja de quien falsamente había testimoniado haber visto a Gendarmería llevarse a bordo de un Unimog a Santiago Maldonado), habría tenido una cosmo visión y en ella identificó a esas tierras como sagradas. De hecho, nunca hubo, ni antes ni después, aporte de prueba alguno en ese sentido.

A mediados de noviembre de 2019, a raíz de una orden de desalojo del Juzgado Federal de Bariloche, se produjo un enfrentamiento entre los usurpadores y un grupo del escuadrón Albatros de Prefectura. En el mismo perdió la vida Rafael Nahuel, adolescente que vivía en Bariloche y era sobrino de María Nahuel, madre de la machi y en consecuencia “suegra” del testigo falso del caso Maldonado.

Otra vez aparecieron en acción los abogados que se presentan como defensores de derechos humanos (CELS y otras organizaciones). Algunos de ellos fueron integrantes de la cúpula de la organización terrorista Montoneros y en los últimos años, además de cargos ministeriales, han sido directores de empresas del Estado, nacional y provincial.

Es oportuno mirar más allá de la cordillera y ver lo que está sucediendo en Chile. “No se deben calificar estos sucesos como hechos aislados, únicos, que van a terminar mágicamente porque eso es una mirada infantil. Nuestro adversario es de temer”. Quien esto afirmó es Francisco Ljubetic, titular de la Fiscalía Regional de la Araucanía, entre 2005 y 2013. Él sostiene que los integrantes de la C.A.M. (R.A.M. u O.R.T.) comenten “actos terroristas”, que se les encontraron armas de fuego traficadas desde la Argentina. “El gobierno argentino está en un problema, como lo ha estado el nuestro. Éste no es un problema de un gobierno, este es un problema de Estado”, agregó. Además explicó la forma en que mapuches chilenos viajaron a Colombia, para entrenarse en los campos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FARC): “Desde hace unos siete años se transformaron en una guerrilla rural, financiada por el narcotráfico, la usurpación y el robo de madera (ese bosque nativo que dicen proteger es el que arrasan igual que en la zona de Mascardi). La violencia en la región al sur del Bio Bio no se limita a daños materiales (quema de fundos, maquinaria y camiones) sino que se ha cobrado muchas vidas. El hecho violento más reciente es el descarrilamiento intencional y luego incendio de un tren de cargas que recorría la región de la Araucanía. En estos días se ha viralizado un video en el cual aparece un numeroso grupo de encapuchados fuertemente armados declarándole la guerra al estado chileno.

El ex funcionario judicial revela datos desconocidos de los grupos violentos que hace dos años realizaron ataques en el Sur de Argentina y Chile.

Las reivindicaciones de estos grupos en Chile y en Argentina son las mismas. Las mismas declaraciones, los mismos métodos. El mismo manual de combate. La gran diferencia es que el gobierno chileno ha declarado el estado de excepción de la región, tomando conciencia que lo que está en juego es la pérdida de la soberanía, la propiedad privada, la democracia y en definitiva, vidas y libertad. En cambio, en Argentina, el actual gobierno tiene cuentas que pagar; compromisos asumidos hace dos décadas. Es por ello que cuando los vecinos damnificados por los hechos violentos decidieron manifestarse, la ex ministra de Seguridad Sabrina Frederic interpuso una denuncia contra ellos acusándolos de instigación a la violencia, la responsable del I.N.A.I. amparó a su número dos cuando fue detenido en medio del aislamiento y el toque de queda transportando en un auto oficial a cuatro usurpadores, Parques Nacional desistió de ser querellante en las causas donde ese instituto es damnificado, el embajador argentino en Chile pidió por la libertad condicional de Facundo Jones Huala (quien mantenía vínculos con la cúpula de las FARC), el presidente de la Nación y su actual ministro de Seguridad negó el apoyo al gobierno de Río Negro para combatir o por lo menos controlar a estos grupos violentos (desconociendo el artículo 5to. de la ley 24.059 sobre seguridad interior) y el director de Parque Nacionales dijo que ahora los parques estaban volviendo a sus verdaderos dueños. Por supuesto que esta es una apretadísima síntesis de los gravísimos hechos que afectan, no a la región sino a la Nación toda.

Es un deber distinguir entre los descendientes mapuches y estos violentos. Tampoco se puede cuestionar lo establecido en el artículo 75 inciso 17 de la Constitución Nacional que reconoce los derechos de pueblos originarios, la discusión sobre si los mapuches califican entre ellos no tiene mayor sentido. Aquí se está enfrentando a grupos terroristas sin fronteras que actúan organizadamente. No son comunidades planteando restitución de derechos, no son reivindicaciones por parcelas supuestamente sagradas.

Dice el refrán que el hombre es el único animal que mete la pata dos veces en el mismo agujero. Por no actuar a tiempo en Tucumán tuvimos que padecer la muerte de miles de seres humanos y aún hoy pagamos las consecuencias. En la zona de Araucanía, donde actúa la C.A.M. (Coordinadora Arauco Malleco), recientemente la policía internacional identificó a jóvenes procedentes del Perú y Bolivia y al cruzar información constataron que estos habían permanecido alrededor de un mes en Colombia y Venezuela. Estas personas no pudieron dar razones valederas sobre tales movimientos y el motivo que los llevaba hasta el sur chileno. Recordemos el asesinato del sargento Aigo de la policía neuquina a manos de traficantes de armas.

¿Cuándo recrudezca la lucha armada en Chile y su ejército avance, hacía dónde escaparan los subversivos? Cientos de pasos clandestinos atraviesan la cordillera.

Dejo la pregunta: ¿lo que estamos viviendo es sólo un conflicto con un grupo de seudo mapuches o es parte de ese foquismo que alientan desde Puebla las dictaduras venezolana, cubana o nicaragüense? Yo tengo opinión formada.

*Sergio Capozzi: Abogado, docente universitario, posee una maestría en Historia Política Contemporánea, consejero del Comité Olímpico Argentino, Árbitro Institucional.

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