El nacimiento de Venus, de Sandro Botticelli

El cuadro El nacimiento de Venus o La nascita di Venere de Sandro Botticelli fue pintado entre los años 1482 y 1485, en pleno contexto histórico del Renacimiento. Se trata del primer cuadro en tela pintado en Tuscania, Italia. La obra mide aproximadamente 1,80 metros de alto y 2,75 metros de largo y se encuentra actualmente en el Museo Uffizi en Florencia, Italia.

El Nacimiento de Venus es una de las obras más famosas de Botticelli. Fue pintada para un miembro de la familia Médici, para decorar uno de sus palacios de ocio en el campo. El tema mitológico era habitual en estos emplazamientos campestres, surgiendo imágenes como la Primavera o Venus y Marte. Venus es la diosa del amor y su nacimiento se debe a los genitales del dios Urano, cortados por su hijo Cronos y arrojados al mar. El momento que presenta el artista es la llegada de la diosa, tras su nacimiento, a la isla de Citera, empujada por el viento como describe Homero, quien sirvió de fuente literaria para la obra de Botticelli.

Venus aparece en el centro de la composición sobre una enorme concha; sus largos cabellos rubios cubren sus partes íntimas mientras que con su brazo derecho trata de taparse el pecho, repitiendo una postura típica en las estatuas romanas de las Venus Púdicas. La figura blanquecina se acompaña de Céfiro, el dios del viento, junto a Aura, la diosa de la brisa, enlazados ambos personajes en un estrecho abrazo. En la zona terrestre encontramos a una de las Horas, las diosas de las estaciones, en concreto de la primavera, ya que lleva su manto decorado con motivos florales. La Hora espera a la diosa para arroparla con un manto también floreado; las rosas caen junto a Venus ya que la tradición dice que surgieron con ella.

Alessandro di Mariano di Vanni Filipepi, apodado Sandro Botticelli nació en Florencia, en un barrio de trabajadores en el arrabal de Solferino. Fue el menor de los cuatro hijos del matrimonio formado por Mariano di Vanni di Amedeo Filipepi, de oficio curtidor, y su esposa Smeralda. Cuando nació, su hermano mayor Giovanni tenía 25 años, y se cree que lo adoptó y lo educó. Giovanni tenía el apodo de Botticello, sin que se sepa si recibió el apodo por su gordura o por gran bebedor; otras fuentes indican que era su hermano Antonio el que tenía este mote. De él deriva el apodo de Botticelli. En 1458, adquirieron una villa de campo en Careggi, puesto que el negocio de su padre prosperaba. Allí precisamente se instauró la Academia Platónica Florentina. Botticelli recibiría de esta posteriores influencias.

Cuando alcanzó los catorce años de edad, fue aprendiz de orfebre con su hermano Antonio. Accediendo a los deseos del niño, el padre lo mandó al taller de Fray Filippo Lippi, en Prato (de 1464 a 1467). De este pintor recibió Botticelli sus mayores influencias: la síntesis entre el nuevo control de formas tridimensionales, la delicadeza expresiva en los rostros y los gestos, los detalles decorativos (herencia del estilo del gótico tardío) y un estilo íntimo. Muchas de las primeras obras de Botticelli se han atribuido a su maestro, y aún hoy la autoría sigue siendo incierta.

En menor medida, resultó influido por la monumentalidad de Masaccio. En 1467 Sandro volvió a Florencia, frecuentando el taller de Andrea del Verrocchio, donde trabajó al lado de Leonardo da Vinci. De esta época data toda una serie de Madonnas influídas por Lippi.

Botticelli creó el tipo florentino de mujer. Pero no se conoce amor concreto de Botticelli, ni alusión a excesos sentimentales; tenía «horror al matrimonio».​ No se casó nunca. Sí parece haber tenido una estrecha relación con Simonetta Vespucci, quien aparece retratada en varias de sus obras y parece que sirvió de inspiración para muchas de las figuras femeninas de los cuadros del artista.

Gracias al poder social de la familia Médici, los artistas bajo su protección pudieron trabajar los encargos mitológicos sin que la Iglesia pudiera impedirlo. Se abría así el tiempo de la secularización de la cultura.

La diosa pagana Venus (o Afrodita, para los griegos) ha sido el símbolo, desde tiempos inmemoriales, de la fertilidad y el erotismo en la mitología grecorromana. Se trata de un personaje caracterizado por el erotismo arrasador sobre y por los otros, y por ser una mujer con voz de mando, firmeza e inteligencia.

El cuadro fue famoso porque, desafiando las costumbres de su tiempo, legitimó la representación del desnudo femenino de cuerpo completo en el arte. Esto no era muy común en el pasado, aunque ya se había hecho en algunas piezas con fines moralizantes.

De hecho, no era común ni siquiera en el arte grecorromano, donde era el hombre quien se representaba completamente desnudo y, en caso de que se tratase de una mujer, normalmente solo se descubría su torso.

La Venus de Cnido, al igual que la de Botticelli, se enmarca en el tipo de la Venus púdica que, tras su nacimiento y revelación, esconde sus partes íntimas de la mirada humana, como corresponde a una mujer virtuosa.

Para ver en realidad aumentada:

https://artsandculture.google.com/asset/the-birth-of-venus/MQEeq50LABEBVg?hl=es-419

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