El jardín de las delicias, de El Bosco

Se trata de un tríptico de 205,5 cm de alto y 384,9 cm de ancho (con marco) realizado en óleo sobre tabla de madera de roble entre 1490 y 1500. Se encuentra en exhibición en el Museo Nacional del Prado.

En el tríptico cerrado El Bosco reprodujo el tercer día de la Creación del mundo, cuando se separaron las aguas de la tierra y se creó el Paraíso terrenal. Arriba, a la izquierda, aparece Dios Padre como Creador, según indican dos inscripciones en latín, una en cada tabla: Él mismo lo dijo y todo fue hecho; Él mismo lo ordenó y todo fue creado (Salmos 33, 9 y 148, 5). En el tríptico abierto, de brillantes colores que contrastan con el fondo, el pintor incluyó tres escenas que tienen como único denominador común el pecado, que se inicia en el Paraíso del panel izquierdo, con Adán y Eva, y recibe su castigo en el Infierno del panel derecho. El panel central muestra un Paraíso engañoso a los sentidos, un falso Paraíso entregado al pecado de la lujuria. Contribuye también a ese engaño el hecho de que esta tabla central parezca una continuación de la del Paraíso terrenal, al utilizar el pintor un paisaje unificado, al que dota de una línea de horizonte muy elevada que favorece el amplio desarrollo de la composición, distribuida en tres planos superpuestos, tanto en estas dos tablas del Paraíso y el Jardín como en la del Infierno.

El Bosco emplea un punto de vista altísimo, lo que le permite situar a muchas figuras de personajes con figuras estilizadas sobre un verde campo. También pinta gran número de elementos imaginarios y simbólicos (bolas con ramas, castillos fantásticos, esferas transparentes, etc.)

En la tabla izquierda El Bosco muestra el paraíso terrenal en que aparecen Dios, Adán desnudo sentado y Eva arrodillada. En la tabla derecha aparece el Infierno, representado mediante tonos oscuros, sobre todo en la parte superior. En la inferior, los pecadores son sometidos por distintos diablillos. En la tabla central se representan escenas deliberadamente sexuales. El erotismo aparece bastante explícito mediante la presencia de muchos personajes desnudos enmarañados en distintas actitudes.

El Bosco es el apelativo por el que conocemos al genial pintor holandés Jeroen van Aeken. Nació en la localidad holandesa de Hertogenbosch, cerca de Amberes, en el ducado de Bravante. Su familia estaba dedicada tradicionalmente al oficio de pintor: su abuelo, su padre, su tío, sus hermanos y su hijo. El taller familiar lo heredó Goosen, su hermano mayor, que de esta forma poseía en exclusiva el derecho a usar el apellido familiar Van Aeken que distinguía las obras de este taller frente a las de otros talleres de pintores. Por ello, Jeroen tuvo que buscar un nombre con el que organizar su propio taller y diferenciarse de su hermano; latinizó su nombre de pila transformándolo en Hieronimus y eligió por apellido el nombre de su ciudad natal S’Hertogenbosch, simplificado Bosch, nombre que en España derivó hacia El Bosco.

Su clientela estaba formada por burgueses, clérigos, nobles y la Hermandad de Nuestra Señora, cofradía religiosa dedicada a la Virgen de la que El Bosco era miembro. Uno de sus encargos más importantes lo recibió en 1504: pintó para Felipe el Hermoso un Juicio Final, lo que indica que su fama había llegado a la Corte borgoñona. Su estilo recogía claramente los fantasmas de los años finales de la Edad Media, en los que la salvación tras la muerte era una gran obsesión. Existen pocos datos de su vida, siempre llena de leyendas que intentan explicar el enigmático significado de sus cuadros.

Su formación como pintor la pasó en el seno de su familia: fueron sus propios hermanos y su padre quienes le enseñaron el oficio artesanal. De esto se deriva una cierta torpeza compositiva, aunque enseguida estableció su temática favorita: la debilidad humana, tan proclive al engaño y a ceder a las tentaciones. Una de sus fuentes de inspiración favoritas fue la cultura popular. Los refranes, los dichos, las costumbres y leyendas, las supersticiones del pueblo le dieron múltiples temas para tratar en sus cuadros. Da a los objetos de uso cotidiano un sentido diferente y convierte la escena en un momento delirante, lleno de simbolismos. Todos sus cuadros están impregnados de un sentido del humor burlesco, a veces cruel. El Bosco vivió en un mundo cruel, la organización de los estados nacionales brillaba por su ausencia y en los terrenos rurales se imponía la ley del más fuerte. La ignorancia y el analfabetismo alcanzaban a un 90% de la población, que veía su esperanza de vida en poco más de los cuarenta años. Las enfermedades endémicas y las epidemias, frecuentemente de peste, diezmaban a la población, cuando no se trataba de guerras mantenidas durante años. En tal estado de cosas, en toda Europa se produjeron abundantes movimientos heréticos, sectas que trataban de romper con la Iglesia, que ostentaba un poder y un lujo excesivos.

Se puede visitar virtualmente en

https://www.museodelprado.es/coleccion/obra-de-arte/triptico-del-jardin-de-las-delicias/02388242-6d6a-4e9e-a992-e1311eab3609

ElFederalNoticias.com es una novedosa plataforma digital de actualidad y noticias.

Somos una red de profesionales que se enlazan desde cada rincón del País, quienes suman esfuerzos para publicar las cuestiones neurálgicas de la actualidad, en una agenda que incluye además ciencia y tecnología, salud, deportes y otras secciones de información general.

Suscribite a El Federal Noticias

Aporte por única vez

Suscripción Mensual